
En gran parte de la sociedad de hoy permanece el “control económico, afectivo, exaltado del hombre sobre la mujer”. Equívocamente se cree que a menor nivel socio-económico y cultural predomina el abuso de las esposas como un peligroso inconveniente social, cuando es bien citado que esto ocurre en cualquier ámbito…
Estudios de tiempo y presupuesto nos dicen que coexiste un patrón resistente de que la mujer efectúa mucho más labor que el hombre!. Aquellas consagradas únicamente a las labores del hogar reflexionan a éstas repetitivas y de aislamiento.
Su trabajo es menos visible que el trabajo pagado, reditúa poco “status social” y ninguna libertad económica.
Para quienes también desarrollan alguna actividad o profesión lejos de casa, se afrontan a dos contextos: suministrarse de ayuda casera (sí es que la encuentran) o ocuparse además de su jornada laboral de 26 a 35 horas añadidas a la semana para amparar “el hogar en orden”.