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Los pies agrietados no son para nada sensuales. Lo cierto es que con unos pocos cuidados podemos evitar que nuestros pies se vuelvan secos y con grietas. Lo primero que haremos es remojar nuestros pies durante quince minutos en un recipiente con cinco tazas de agua tibia y una taza de leche. Una vez que la piel se ha humedecido bien, procedemos a realizar unos masajes.

Para esta segunda etapa podemos utilizar aceite para bebés o aceite de almendras con una pizca de sal o de azúcar. Masajeamos cada parte del pie desde abajo hacia arriba y con movimientos circulares. Lavamos y enjuagamos nuestros pies, y luego los secamos muy bien.

El siguiente paso será pasar una piedra pómez en los talones que es el lugar donde mayores grietas pueden llegar a formarse. Una vez más, cuando terminamos este proceso, lavamos y secamos nuestros pies. Por último, es importante la aplicación de una crema hidratante y dejar actuar durante algunas horas. Para ello, lo ideal es realizar este tratamiento durante la noche, nos colocamos unas medias para que el área quede protegida y pueda actuar mejor.

Repitiendo este procedimiento algunos días en la semana, iremos notando unos signos de mejoría increíbles. Hay pies que se encuentran mucho más propensos a tener este problema, y también el clima de la zona influye de gran manera. Es por ello que resulta muy importante conocer estos trucos para trabajar en el alivio y en la prevención de las grietas en los pies.

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