
Una de los inconvenientes más comunes luego de depilar algunas partes de nuestro cuerpo, es la aparición de vellos encarnados. Esto hace que nuestra piel se irrite y nos cueste mucho más realizar una depilación posterior. Generalmente esto ocurre cuando utilizamos métodos como la cera o algún otro que arranque los vellos de raíz.
El proceso funciona de la siguiente manera: al quitar los pelos desde la raíz, se produce una inflamación en los folículos pilosos, que son los poros por donde crecen los vellos. Entonces se genera un engrosamiento de la piel que dificulta el crecimiento de los nuevos vellos, los cuales terminan encarnándose. ¿Cómo podríamos evitar o reducir su aparición?. Compartimos contigo estos sencillos tips.
La exfoliación siempre resulta un buen método para reducir este tipo de apariciones. Puedes exfoliar tu piel al menos una o dos veces por semana utilizando un producto específico o una esponja vegetal. Realiza esta limpieza en las partes donde eres más propensa a tener vellos encarnados.
Otro consejo que deberías tomar en cuenta, es el de ir alternando los métodos de depilación. Si bien las ceras suelen provocar estos molestos vellos encarnados, las rasuradoras también lo hacen. El secreto está en ir rotando las formas de depilarte, para dejar que la piel descanse de lo que provocan uno y el otro.
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