
El paso final en la rutina de maquillaje es la aplicación de colorete, y para lograr un acabado perfecto es fundamental seguir estos sencillos pasos. En primer lugar, elige el color que se asemeje a la luz natural de tu rostro. Luego presta atención al formato de tu cara, determinando si es ovalada, redonda, alargada, cuadrada o en forma de corazón. Esto es necesario para saber dónde aplicar el rubor.
Como hemos dicho, la aplicación de colorete debe ir al final. Tanto los ojos como la boca ya deben estar maquillados al colocar rubor. Mírate al espejo y sonríe para que las líneas se vean mejor definidas y aplica colorete en los pómulos procurando mantener el color y la iluminación.
Un dato interesante para tener en cuenta a la hora de elegir el tono del colorete es buscar uno aproximado al color del maquillaje de labios. Asimismo, en una piel pálida se verán mejor tonos albaricoques, y en una piel oscura será mejor utilizar tonos rosas.
Pon mucho cuidado en no aplicar demasiada cantidad de colorete hasta el punto de verte artificial. Además, evita colocar este producto en tu nariz con fines correctivos, puedes lograr todo lo contrario. Sí es una opción interesante dar brillo con el rubor en la parte alta de los pómulos, lo más cercano posible a los ojos para crear una mirada más clara.

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