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Leche materna

Una vez que tu niño nace, tienes la opción de alimentarlo con una leche de fórmula infantil o con leche materna. Sin embargo a la hora de elegir, ten en cuenta que la leche que tienes en tus pechos es el mejor alimento para tu bebé.

El principal beneficio radica en su fórmula nutricional. Contiene el equilibrio exacto entre el agua, la lactosa, los ácidos grasos y los aminoácidos que tu bebé necesita para un crecimiento saludable.

Hay quienes creen que las fórmulas infantiles adquiridas en el mercado son casi idénticas a la leche materna, asegurando que es casi tan buena en cuanto a sus aportes para el niño. Esto no es cierto en lo absoluto, no existe punto de comparación.

La leche que puedes ofrecerle desde tu propio cuerpo es específica, ya que puede ir cambiando para adaptarse a las necesidades de tu hijo. Por ejemplo, si hubiera nacido antes de tiempo, la producción de leche en tus pechos crea una composición diferente especialmente apropiada para bebés prematuros.

Otro dato de importancia es que el calostro contiene una gran cantidad de anticuerpos, y sus proteínas son fáciles de digerir y tienen un importante papel en el desarrollo del cerebro y de los ojos. Además contiene sustancias que aumentan la absorción de minerales y vitaminas.

Siempre que puedas, elige alimentarlo de tu propia leche. Ésta impide que se adhieran microbios a tu bebé, y cuenta con una larga lista de factores antivirales, antibacterianos y antiparasitarios. Lo ayudará a gozar de dientes, ojos y oídos sanos, así como en su estado general de salud.

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