
Un ataque de pánico se define como un miedo repentino sin razón aparente provocando ansiedad o una extrema incomodidad. Este tipo de reacción es una forma distintiva más común en las mujeres que en los hombres, representando el doble de los casos. Generalmente se puede dar entre los 18 y 24 años, aunque pueden ocurrir picos entre los 45 y 55 también.
¿Cuáles son sus causas? Nadie está realmente seguro de lo que ocasiona este trastorno, aunque existe una serie de teorías sobre el tema. Los posibles factores que contribuyen pueden incluir cuestiones genéticas, psicológicas y fisiológicas.
Si algún miembro de tu familia ha padecido este tipo de ataques, tienes el doble de probabilidades de desarrollarlo. Además existe una predisposición genética en las mujeres.
Alguna situación estresante también podría provocártelo, siendo un acontecimiento agradable como el matrimonio o el nacimiento de un hijo, o por el contrario, al sufrir una pérdida o separación.
Además, algunas investigaciones sugieren que el ataque podría ser causado por una disfunción fisiológica en el cerebro, provocando repentinas e inexplicables reacciones ante el miedo o temor.
Las sensaciones que puede incluir el trastorno de pánico son: latidos fuertes del corazón, dificultad para respirar, dolores en el pecho, escalofríos, hormigueos en los dedos de las manos y de los pies, mareos, náuseas, dificultad para tragar y hasta el miedo de morir, perder el control o volverse loco.
Existe una variedad de tratamientos disponibles para controlar estas reacciones. Si tienes alguna duda, lo ideal es que consultes con tu médico de cabecera o con algún psicólogo que esté en condiciones de orientarte.
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